Para este inicio de semana he querido hablar un poco sobre la ética en los negocios y la responsabilidad social, un tema que me parece fundamental y determinante en la práctica administrativa.

Con los avances en el conocimiento administrativo, lo mismo que en cualquier otra área del conocimiento humano, las cosas deberían tender hacia una mejora constante; y por «mejora» me refiero a todo: eficacia, eficiencia, calidad, etc. Dentro de esta mejora continua debe incluirse la práctica de la ética y responsabilidad social, que como empresarios y emprendedores debe estar presente constantemente y ser parte de nuestras prioridades.

¿Por qué la importancia de la ética? Antes de explicar la importancia de la ética en los negocios es necesario entender lo que es la ética. Distintos autores ofrecen definiciones superficialmente distintas de la ética, pero que básicamente coinciden en su esencia. Por ejemplo, para Jones y George, en su libro «Administración contemporánea»:

la ética son los principios morales internos que nos sirven de guía, los valores y las convicciones con que analizamos o interpretamos una situación y decidimos cuál es la conducta “correcta” o apropiada.

mientras que para Koontz, Weihrich y Cannice, en su obra «Administración, una perspectiva global y empresarial:

La ética es la disciplina que trata de lo que es bueno y malo desde el punto de vista del deber y la obligación moral.

y así podría ofrecer muchas otras definiciones, pero en términos sencillos es posible entender la ética como los principios que nos permiten determinar, racionalmente, lo que es bueno y malo. Y quiero hacer énfasis en la palabra racionalmente, por qué esa es la base fundamental de la ética en los negocios: las decisiones que se toman de forma consciente y racional en aspectos que pueden tener implicaciones morales. Es decir, en asuntos que pueden afectar a otras personas y no solo a nosotros, ya sea para bien o para mal.

La importancia de la ética en los negocios

Es parte del conocimiento general como opera el mundo en el que actualmente vivimos, donde, desde un punto de vista económico, se busca maximizar las ganancias y reducir al mínimo las pérdidas. Tanta es la presión por estos temas que en algunos casos —tristemente, en muchos casos— se valoran las ganancias por encima de todo lo demás.

Casos como el de Enron, o el de WorldCom, y en años más recientes se destaca el caso de Lehman Borthers en el 2008, dejan constancia de la importancia de las acciones éticas en los negocios.

Y es que las implicaciones éticas se encuentran inmersas en casi todas las acciones y decisiones que se toman al interior de una empresa, por muy pequeña o grande que sea: en el trato y respeto por los derechos de los empleados, a los clientes, proveedores, al medio ambiente, a la sociedad, al entorno, etc.

Tus acciones, como empresario y emprendedor, afectarán tu vida y la de muchas otras personas. El consumo y el utilitarismo desmedido, valorar las ganancias por encima de todo lo demás y auto otorgarse el derecho a «conseguir lo que quiero a costa de lo que sea» tienen —y han tenido históricamente— como única consecuencia el deterioro de la sociedad.

Los valores éticos, generalmente plasmados en la declaración de valores de nuestro negocio, están ahí por algo: para guiar las acciones y decisiones que como negocio se toman.

No es malo beneficiarse y obtener utilidades; hacerlo a costa de nuestro entorno no puede traer ninguna consecuencia favorable.

Por todo esto, tú emprendedor y empresario, benefíciate sin perjudicar; mejor aún: benefíciate y beneficia a la sociedad a la que perteneces.